¿QUÉ ES LA JUSTICIA RESTAURATIVA?

  1. EL CONCEPTO DE JUSTICIA RESTAURATIVA Y SUS DIMENSIONES

Para la Organización de las Naciones Unidas la justicia restaurativa en sentido general es una forma de responder al comportamiento delictivo balanceando las necesidades de la comunidad, de las víctimas y de los delincuentes. Es un concepto evolutivo que ha generado diferentes interpretaciones en diferentes países, respecto al cual no hay siempre un consenso perfecto. Esto se debe también a las dificultades para traducir de manera precisa el concepto en diversos países, en los cuales a menudo se usa una gran variedad de términos[1] (…) La justicia restaurativa es una metodología para solucionar problemas que, de varias maneras, involucra a la víctima, al ofensor, a las redes sociales, las instituciones judiciales y la comunidad[2] (…) La justicia restaurativa es un proceso para resolver el problema de la delincuencia enfocándose en la compensación del daño a las víctimas, haciendo a los delincuentes responsables de sus acciones y también, a menudo, involucrando a la comunidad en la resolución del conflicto. La participación de las partes es esencial al proceso y enfatiza la construcción de relaciones y reconciliaciones así́ como el desarrollo de acuerdos en torno a un resultado deseado por las víctimas y los delincuentes.[3]

Los procesos de justicia restaurativa pueden adaptarse a varios contextos culturales y a las necesidades de comunidades diferentes. A través de ellos, el proceso en sí mismo a menudo transforma las relaciones entre la comunidad y el sistema de justicia como un todo.[4]

Los programas de justicia restaurativa se basan en el principio fundamental de que el comportamiento delictivo no solamente viola la ley, sino también hiere a las víctimas y a la comunidad. Cualquier esfuerzo para solucionar las consecuencias del comportamiento delictivo debé, en la medida de lo posible, involucrar tanto al ofensor como a las partes ofendidas, y proporcionar la ayuda y el apoyo que la víctima y el delincuente requieren.[5]

Por esto, desde la judicatura colombiana se ha avanzado en señalar que la justicia restaurativa se materializa con la reconstrucción consensuada de las relaciones sociales o familiares destruidas con el conflicto, como consecuencia de un resultado restaurativo, derivado del acuerdo alcanzado entre ofendido y ofensor, previo procedimiento, facilitado por un mediador o conciliador en equidad, y desarrollado, generalmente, con el acompañamiento de la familia o la comunidad,  donde el uno reconoce al otro como tal y viceversa, el victimario se entera del sufrimiento de la víctima, adquiere consciencia del daño que causó, asume su responsabilidad y repara o restaura, y los dos se reintegran a la  colectividad.[6]

Como resulta evidente, si bien la justicia restaurativa es un modelo que puede ser introducido a las diversas manifestaciones institucionales que buscan resolver los conflictos sociales y humanos, en donde encuentra mayores impactos positivos es en el ámbito del derecho penal.

En ese sentido, introducir al proceso penal la justicia restaurativa implica incluir una mirada alternativa, otra forma de percepción y una práctica institucional diversa a la tradición punitivista que no ha resuelto ni ayudado a resolver problemas sociales o humanos sustanciales, y hacerlo con el más auténtico objetivo de fundar la convivencia en la reconciliación en términos de justicia y equidad, en medio de un océano de dudas y desconfianzas públicas sustentadas en el miedo al otro, a la obstinación frente a reconocer los errores y las faltas, al valor exclusivamente simbólico del perdón, y a la idea común de que solamente con la prisión se nivelan las cargas derivadas del daño que implica el delito.

La justicia restaurativa, así concebida, resulta ser una experiencia valiosa y auténtica, pues no excluye a las partes en la búsqueda de condiciones que permitan reconocer, tramitar, resolver y superar los conflictos como mecanismo de prevención del injusto.[7]

En la justicia penal el delito se considera como infracción a la ley, mientras que, en la justicia restaurativa, como el daño ocasionado a otro o a la comunidad. Tradicionalmente, la justicia penal reposa sobre los pilares de autoridad de la ley, la seguridad de la sociedad y la educación del culpable, toda gira en torno del trasgresor, con exclusión de la víctima. En cambio, la justicia restaurativa hace énfasis en la singularidad y la memoria del ofendido, o sea, en lo reconstructivo, en el entendido de que el injusto o la injusticia destruye una relación que la justicia debe tratar de reconstruir, o, por lo menos, facilitar que las partes lo hagan; en la cultura de la memoria que lleva la justicia al pasado para recuperarlo, hacer notar que algunos derechos permanecen quebrantados y cuál es el significado del sufrimiento, lo que es una realidad que permite el reconocimiento mutuo entre víctima y victimario, y, como efecto, la construcción de un futuro, basado en un resultado reconciliatorio,  que incluye circunstancias personales de los que se trabaron en el conflicto, las manifestaciones auténticas de arrepentimiento, el deseo de superación de las diferencias, el compromiso de restauración o compensación por el daño, pero sobretodo voluntad de restablecer la confianza y los nexos sociales quebrantados o perdidos[8]

  1. EL MODELO Y ENFOQUE RESTAURATIVO

Un modelo restaurativo tiene en cuenta el delito como un conflicto humano, la existencia de una variada y compleja gama de daños que padecen las víctimas, la necesidad de reinserción del victimario y del ofendido marginado a raíz del comportamiento injusto, y la necesidad de entender que el perjuicio no se agota con la lesión o puesta en peligro del bien jurídico.

De tal manera que poner en práctica un enfoque restaurativo en el desarrollo del proceso penal, implica, por una parte, comprender que la sanción, principalmente la prisión, no puede ser la única ni la más importante respuesta del Estado para abordar y resolver los conflictos sociales y, en segundo lugar, que las alternativas dirigidas a contar con instrumentos más eficaces y adecuados para superar la conflictividad y restablecer los derechos o bienes afectados o destruidos con la conducta antijurídica no se encuentran en los mecanismos judiciales tradicionales, sino que debe incorporar herramientas que desde el ámbito comunitario se han venido decantando históricamente para superar la situación irregular y tratar de recuperar el nexo social deshecho, para garantía de los derechos y expectativas de los implicados, y con el objetivo de hacer del conflicto y su adecuada resolución un instrumento básico en el fortalecimiento de la colectividad.[9]

  ELEMENTOS ESENCIALES DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA

La justicia restaurativa, desde los puntos de vista sustancial y procedimental, está conformada por una serie de elementos fundamentales como son el reencuentro, el reconocimiento, la responsabilidad, la reparación o restauración, la reconstrucción y la reintegración.

Victimario y víctima se encuentran o reencuentran en el programa restaurativo para el diálogo, la reflexión y el autocuestionamiento. El ofensor se entera del sufrimiento del ofendido, dimensiona los efectos del daño ocasionado y el otro conoce la situación o las causas o razones que llevaron a aquél a actuar. Los dos indican sus necesidades, expectativas o intereses.

El ofensor reconoce que cometió un delito, que irrogó un daño y que su interlocutor es el ofendido que lo sufre. La víctima reconoce al primero como vulnerador de sus derechos y comprende las circunstancias o motivos que originaron su obrar.

 El ofensor adquiere consciencia del daño y asume su responsabilidad con las respectivas obligaciones de reparar o restaurar.

En general, se considera la reparación como las acciones de arreglo pactadas para superar la afectación. La reparación material se realiza mediante la compensación, la devolución, o la indemnización. La reparación simbólica consiste en ofrecimiento de disculpas, manifestación de arrepentimiento, solicitud de ser perdonado.[10]

La reparación se divide en restitución y restauración. En aquella se pretende devolver a la víctima a la situación anterior al conflicto, como restituir la tierra al desplazado. En la última, el daño es irreparable no se puede volver a la situación anterior al delito, no es posible devolver lo “perdido”, entonces, hay que restaurar a la víctima en su dignidad[11]

La reparación del daño genera la reconciliación entre las partes que han solucionado el conflicto, la reconstrucción de la relación que antes tenían, o, incluso, la construcción de un nuevo nexo. 

El ofensor se reincorpora al grupo para evitar el aislamiento y la estigmatización de la pena. Así mismo, incluye la reinserción de la víctima a la colectividad, no pocas veces marginada con ocasión de la conducta injusta. De esta manera, se recupera la confianza en el victimario y se reconstruye el tejido social roto con el comportamiento injusto[12].

  1. FUNDAMENTOS LEGALES

Debe resaltarse que el artículo 9.° del Acto Legislativo 03 de 2002, modificatorio del artículo 250 de la Constitución, dice: La ley fijará los términos en que podrán intervenir las víctimas en el proceso penal y los mecanismos de justicia restaurativa.

Ello es desarrollado en los artículos 518 a 527 de la Ley 906 de 2004 que regulan lo referente a la justicia restaurativa, consagran los principios generales y las condiciones básicas para la remisión de los casos a los programas restaurativos e incorporan algunas definiciones contenidas en el documento Principios básicos de la utilización de programas de justicia restaurativa en materia penal[13]

El artículo 24 de la Ley 1826 de 2017 dispone que los mecanismos de justicia restaurativa podrán aplicarse en cualquier momento del procedimiento abreviado… hasta antes de que se emita fallo de primera instancia y darán lugar a la extinción de la acción penal…, mientras que el  artículo 524 de la Ley 906 de 2004 permite acudir a dichos mecanismos desde la formulación de la imputación hasta antes del inicio del juicio oral y en los artículos 140 y 178 del Código de la Infancia y la Adolescencia se consagra que el proceso deberá garantizar la justicia restaurativa, la verdad y la reparación del daño y las sanciones señaladas en el artículo anterior tienen una finalidad protectora, educativa y restaurativa… 

[1] OFICINA DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA DROGA Y EL DELITO (UNODC); DANDURAND, Yvon; GRIFFITHS, Curt T. Manual sobre programas de justicia restaurativa. Nueva York: UNODC, 2006. Pág. 6

 

[2] Ídem.

[3] Ídem.

[4] Ídem.

[5] Ibídem. Pág. 5

[6] FLÓREZ RODRÍGUEZ, Max Alejandro. Justicia restaurativa y proceso penal. Documento electrónico en: https://www.ramajudicial.gov.co/documents/10240/21523514/JUSTICIA+RESTAURATIVA-4.pdf/59348f97-4a8c-4a8b-97b6-0b8761f34585. Pág. 4

[7] Ibídem. Pág. 3

[8] SANPEDRO ARRUBLA, Julio Andrés. La justicia restaurativa: una nueva vía, desde las víctimas en la solución del conflicto penal. Revista Colombiana de Derecho Internacional, Bogotá, 2010, pp. 87-124.

[9] Op. Cit. Pág. 5

[10] Ibídem. Pág. 5 – 6.

[11] Cfr. VELANDIA CANOSA, Andrés. Reparaciones transformadoras y justicia distributiva. Un nuevo paradigma en la jurisdicción especial para la paz y la ley de restitución de tierras. En: RODRÍGUEZ CHÁVEZ, Reyler y OSORIO, Eduardo Gabriel (Directores). Justicia Restaurativa (Fundamentos para la reparación integral de las víctimas). Bogotá: Ediciones Nueva Jurídica, 2018. Pág. 93.

[12] Op. Cit. Pág. 7 – 8.

[13] Anexo al Informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre la reunión del Grupo de Expertos en Justicia Restaurativa de 7 de enero de 2002.